Hiedra, la plata que trepa y resiste
Una luchadora de nuestro jardin, la Hiedra, sobrevive a casi todo y recubre cuanta superficie le dejemos libre. Es un bello “tapiz” natural para las paredes, las glorietas o aquello que le dejemos a la mano para trepar.
Datos y cuidados de la Hiedra:
Planta colgante o trepadora que alcanza de 50 a 120cm de largo. Las hojas compuestas de 3 o 5 lóbulos, presentan muchas variantes en su forma y colorido. Los lóbulos pueden ser puntiagudos, redondeados, anchos o estrechos.
Ubicación: Las hiedras de hojas manchadas con bordes muy recortados necesitan bastante luz para conservar su colorido y sos formas. Toleran la luz con sol directo. Toleran las temperaturas de 18 a 20 º C en verano y de 5 a 10 º C en invierno.
Riego: Riégalas con regularidad durante su crecimiento. Vaporiza el follaje periódicamente en las épocas calurosas.
Cuidados especiales: Respeta el periodo de reposo invernal, reduciendo los riegos, bajando la temperatura e interrumpiendo el abono.
Parásitos y enfermedades: En los ambientes secos, vigila el desarrollo de arabas rojas y cochinillas.
Transplante: si han hechado demasiadas raíces, transplántalas en marzo-abril a un substrato ligero.
Multiplicación: Corta esquejes terminales y plántalos en un substrato liviano, en un ambiente muy húmedo; las raíces aparecerán en pocas semanas. También pueden echar alces en un vaso con agua. Para obtener un mejor efecto decorativo es aconsejable plantar esquejes por maceta. Cuando aparecen raíces en los tallos, dórtalos or debajo de ellas y plántalos en una maceta cónica.
Poda: Suprime los tallos desnudos.
Escrito por Ernestina Claverie para Decocasa.
Fuentes: La Pipa
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